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Mercosur: a 35 años, avances y cuentas pendientes
El próximo 26 de marzo se conmemoran los 35 años del Tratado de Asunción, firma que fundó el Mercosur en 1991, y que en las últimas semanas ha tomado una gran relevancia ante la posibilidad de acuerdos de trabajo conjunto con la Unión Europea. En este marco, desde Somos Vaca Viva dialogamos con Gerardo Schwarz, economista jefe en IERAL, sobre los logros del bloque americano y cuáles son las materias pendientes, al igual que la importancia de los avances que involucran el vínculo con países europeos.
“Más allá incluso de los objetivos económicos, el Tratado de Asunción marcó un hito muy importante en cuanto al cambio de la dinámica y la forma de relacionarse de Argentina con los países vecinos”, consideró Schwarz, autor de artículos como “Impacto regional del acuerdo Mercosur-Unión Europea: el nuevo mapa productivo”, y destacó que “ésto ya no va solamente de la mano de cuestiones netamente económicas o comerciales, que es la faceta tal vez más conocida del Mercosur, sino que tiene que ver con un cambio de paradigma, lo que implica un cambio de forma de ver al vecino, al país limítrofe, no ya como una amenaza, sino como un socio y un aliado para poder competir y pensar en el mundo como un mercado”.
- ¿Qué cree que han sido los grandes éxitos del Mercosur?
- Hasta los antecedentes del Tratado de Asunción, entre Argentina y Brasil había múltiples situaciones de conflicto, no solamente económicas, sino incluso militares, gran parte de las obras de infraestructura en la región fronteriza tienen que ver justamente con esas hipótesis de conflicto; lo mismo sucede con el hecho de que el ferrocarril tenga distinto tipo de trochas, o sea, las vías del ferrocarril no sean compatibles de un lado y del otro de la frontera entre Argentina y Brasil. La poca inversión en infraestructura en el este de la provincia de Misiones también, se veía que ante un posible conflicto armado, lo más probable es que era el primer lugar que iba a ser invadido, y eso no era solamente de nuestro lado, sino que también del lado brasileño había las mismas hipótesis o las hipótesis de conflicto equivalentes, de hecho la represa de Itaipú que está en pos de Iguazú, en la triple frontera, no tiene exclusa navegación a propósito justamente para evitar la posible incursión de barcos argentinos hasta la zona cercana a San Pablo por toda esa hidrovía del Alto Paraná. Entonces esas hipótesis de conflicto que existían hasta ese momento pasaron a un segundo plano y prácticamente han sido olvidadas, salvo para el caso del fútbol, prácticamente no hablamos de conflictos o diferencias de opiniones entre los brasileños y los argentinos, eso creo que es el principal efecto, la principal ventaja del Mercosur, excede ampliamente a las cuestiones meramente económicas o comerciales. A partir de ahí sí se planteó con un objetivo muy ambicioso la creación de un mercado único, esto implicaba la libre circulación de bienes, de servicios, de mano de obra y de factores de la producción entre los cuatro países del Mercosur, Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, sabemos que se avanzó bastante en bienes, sobre todo en algunos acuerdos sectoriales, hubo acuerdos complementarios como el de la industria automotriz y demás que lograron que se integren ambas industrias y producciones en conjunto, sobre todo con el intercambio de autopartes en ambos sentidos, no solamente vendiéndolos a nosotros los brasileños, sino también a nosotros.
- ¿Cuáles fueron aquellos aspectos que quedaron pendientes de este bloque?
- Hay varios avances muy concretos en el nivel comercial, claro, pero hay cuentas pendientes en otros aspectos, que ese libre comercio o la libre circulación de bienes y servicios ni de mano de obra no es tal actualmente en el Mercosur, pese a que ya pasaron más de 30 años y todavía estamos muy lejos de, por ejemplo, la libre circulación de personas o la certificación automática de títulos universitarios o títulos habilitantes y demás. Entonces hay muchos temas en los cuales vemos que se ha trabado, y se ha trabado ya hace dos décadas aproximadamente, la evolución y la maduración de ese bloque.
- ¿En la Unión Europea sí se desarrollan estas posibilidades?
- La diferencia principal entre el Mecosur y la Unión Europea es que dentro del bloque americano si vos querés ir a trabajar en una profesión independiente, supongamos poner un comercio, que no requiere grandes habilitaciones de títulos ni nada por el estilo, o tantas habilitaciones burocráticas tenés que pedir primero la residencia en ese país. Supongamos que vas a Paraguay o Uruguay, tenés que declarar que estás cruzando la frontera. Esto no existe en la Unión Europea, de hecho, en el espacio Schengen en total es así. A su vez, en caso de los títulos, ahí habrá que ver si son títulos habilitantes o no, o sea, que si está regulado o no el ejercicio profesional. Supongamos, no es lo mismo la abogacía que el comercio internacional o que el marketing, dependiendo del nivel de regulación de cada una de las profesiones. Ahí veremos algunas trabas en el caso de la Unión Europea, pero acá claramente son muchas más. En cuanto a la circulación, podés moverte por todos los países europeos sin problema, ni siquiera te enterás de qué está pasando de un país al otro. Salvo por un cartelito que te dice bienvenido a tal lugar, pero ni siquiera hay un puesto fronterizo.
Una mayor integración
Schwarz continúa su análisis sobre las dificultades que debió encarar el Mercosur hacia adentro del bloque, “temas que están incluidos dentro de lo que es el enfoque de integración que siempre se habló de que iba a ser un proceso abierto, algún presidente de los noventas decía que el Mercosur iba a ser la plataforma de despegue a partir de la cual íbamos a acceder al mercado mundial, siempre estuvo la idea de que iba a haber un arancel externo común, pero esto era provisorio y iba a ser gradualmente reducido para aumentar la competitividad de los distintos sectores, de las distintas empresas, de las distintas economías”, consideró el economista, aunque aclaró que “la realidad es que 35 años después simplemente nos quedamos en un proceso de integración muy cerrado”.
- ¿Cree que puede haber afectado al desarrollo o crecimiento del Mercosur como organización las diferencias políticas dentro de cada país y los cambios constantes de gestión?
- Sí, puede ser, pero principalmente por el cambio de visión y de orientación política de esos presidentes que fueron cambiando, hizo que, por ejemplo, en un primer momento sean incluidos algunos países como Bolivia y Chile, pensando justamente en esa apertura progresiva. Después Chile se retira un poco del Mercosur, mantiene el acuerdo a través de un acuerdo de complementariedad económica, técnicamente se llama así, dentro de la LADI, un esquema de integración latinoamericano. Después la incorporación de Venezuela, con bastante protagonismo durante algunos años, y su suspensión temporal como socia. Esto tiene que ver justamente con esos vaivenes. Lo interesante que me parece bueno destacar es que sí bien hubo muchos cambios, quedó cierto núcleo duro de funcionarios del Mercosur, dentro cada uno de sus órganos, que muy lentamente siguieron avanzando en algunas negociaciones. En ese caso, por ejemplo, aparece esta idea del acuerdo con la Unión Europea, después de 25 años de negociaciones. No fue solamente la iniciativa de una gestión o de un país o de un color político, sino de que, a pesar de esos vaivenes, al mismo tiempo en forma simultánea, quedó una estructura que continuó con esas ideas originales. Tal vez retrasada por las prioridades políticas de ese momento, pero que siguió trabajando. Eso me parece que es también digno de destacar.
- En relación a la importancia de este acuerdo con la Unión Europea, esta posibilidad de jugar en las grandes ligas obliga a invertir para mejorar el equipo, ¿correcto?
- Totalmente, toda la oportunidad está ahí, pero hay que hacer algo para avanzar. Está el arco abierto delante tuyo, pero vos tenés que tomar la decisión de correr y patear a ese arco. Si no, difícilmente puedas llegar a alcanzar los beneficios que están justamente en esa gran oportunidad que se presenta. Y para no hablar tanto de metáforas, sino hablando de economías regionales o de sectores económicos en nuestro país, eso implica pensar no solamente en la demanda interna, que es determinada cantidad de unidades, de productos, pensamos en cualquier cosa: desde lavarropas, electrodomésticos, juguetes, lo que quieran, alimentos, mermelada, o yerba mate, tenemos que pensar en las regulaciones de ese nuevo mercado que hacen de que, por consecuencia, tengamos que cumplir con normativas que tal vez no estamos acostumbrados.
"Éso implica pensar no solamente en la demanda interna, que es determinada cantidad de unidades, de productos, pensamos en cualquier cosa", indica Schwarz.
Schwarz destacó que es necesario pensar en los productos que se venden en Argentina contemplando que se haga lo mismo hacia Europa, “Este proceso de adaptación implica una inversión importante y dejar de pensar en dobles estándares”, dijo e indicó que “hay muchas industrias en las cuales vamos a ver que hay productos pensados para el mercado internacional y tienen otra línea para el mercado interno, ahora deberíamos apuntar sobre todo al mercado internacional, salvo que la escala del mercado interno nos permita generar otra línea adicional”. Sostiene, en este sentido, que ya no se debe contemplar un mercado de 47 millones de habitantes como el argentino o los que se suman en América, “estamos hablando de 500 millones de habitantes adicionales que son de la Unión Europea, de alto poder adquisitivo, con una alta conciencia y respeto por cuestiones de sostenibilidad ambiental, lo que también implican pensar en que los productos deben tener certificaciones o componentes que estén en línea con esas preferencias de los nuevos consumidores”, explicó.
- Para esto, ¿es fundamental un acompañamiento del Estado que favorezca al privado un desarrollo, desde lo formativo, desde la posibilidad de incorporación de nuevos equipos?
- Sin ningún lugar a dudas hay mucho que puedan aportar. Para el sector privado, cuanto más se lo apoye en ese transcurrir, en esa adaptación, va a ser más sencillo para el sector privado. Aún cuando el sector público no lo haga, el privado lo va a tener que hacer. Me pregunta si ¿es obligatorio o es necesario? No sé si es obligatorio, porque eso va a depender de las decisiones que se toman dentro de cada una de las instituciones, pero claramente es deseable y es bueno entender que este proceso de adaptación puede llegar a ser facilitado desde las instituciones públicas. Acá hablamos no solamente de las distintas oficinas o dependencias del gobierno nacional, sino también de los gobiernos provinciales y municipales. También podemos hablar de la academia y de cómo las universidades también pueden aportar en ese proceso de adaptación a través de recursos humanos. También desde el sector privado agrupado, podemos hablar de las entidades gremiales, empresarias y demás, hay mucho trabajo por hacer. Pero insisto en esto, las oportunidades no generan beneficios por sí mismas, tenemos que tener una actitud proactiva, tomar decisiones para aprovechar esas oportunidades.
- Uno acostumbrado a ser parte de un país en el que no hemos tenido mucha suerte a lo largo de los años en estos negociados internacionales, ¿cómo hace para confiar en que este ida y vuelta va a ser por lo menos equitativo, y no que el productor argentino va a terminar siendo el que aporta y los sectores europeos los que sacan los beneficios?
- Muy interesante la pregunta porque creo que podemos dividirla en tres grandes artículos que están incluidos dentro de ese acuerdo. En primer lugar, el proceso de liberación comercial para el Mercosur, o sea, el mercado europeo se va a abrir para los productos para el 90% del universo arancelario que existe, todas las partidas y todos los productos que existen se van a abrir inmediatamente. Entonces eso creo que es muy positivo. Los beneficios pueden ser inmediatos a partir de la puesta en práctica y en vigor de este tratado entre ambas instituciones, entre ambos procesos de integración. Eso en primer lugar. En cuanto a la liberación de los productos en el Mercosur para los productos europeos que quieran venir, que quieran ingresar a nuestro mercado, ahí vamos a ver un periodo de adaptación para la mayor parte de los productos que es escalonado entre 4 a 10 años, con lo cual incluso en los productos que se entiende que puede llegar a ser para el Mercosur, hay un periodo de adaptación en el cual tenemos que ver cómo reconvertirnos y cómo encontrar el nicho en el cual poder llegar a competir. Por ejemplo uno de los casos puede llegar a ser el de la industria automotriz, donde tal vez cuando hablamos de autos, automóviles, pequeños, medianos y grandes, dependiendo de la categoría, vamos a hablar más de los sectores en los cuales hay más signos de pregunta, pero tal vez podamos encontrar algún nicho, algún segmento que sea el cual ya empecemos a demostrar competitividad en la producción de este tipo de productos, y acá puntualmente estoy hablando de vehículos utilitarios o puntualmente el segmento de pick-ups en el cual la Argentina se ha venido especializando bastante y es tal vez uno de los que tiene mejores perspectivas dentro del sector automotriz. Entonces incluso dentro de cada sector hay segmentos que podemos encontrar en los cuales vamos a tener mayores ventajas nosotros y ventajas en otros productos dentro del mismo sector pueden llegar a tener los europeos. Lo mismo podría pasar por ejemplo con el sector de los productos o el sector vitivinícola también podría llegar a ser.
“En segundo lugar, uno de los artículos del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea habla de la creación o establece la creación de salvaguardas comerciales que implica que cada país y cada proceso de integración, cada esquema de integración puede aplicar salvaguardas y en un tiempo, esto es menor a un año y medio, haya un incremento superior al 5% en las importaciones de determinado producto. Entonces si esto implica está el formato, está la vía a través de la cual puede también evitarse en el corto plazo una inversión masiva de importaciones de otro país, pero acá también nuevamente aparece la necesidad de que nosotros tenemos que probar de que aumentaron las importaciones y que esto ha generado un daño en la estructura productiva local. Esto implica para el Estado nacional tener que asignar responsabilidades para ver quién lo va a controlar, quién va a hacer el seguimiento y defender ese sector ante el caso en el cual se disparen estas circunstancias.
“Tenemos que entender que los beneficios no son solamente estáticos, sino los beneficios son dinámicos en procesos de integración en distintos acuerdos de liberación o de preferencias arancelarias. O sea, no solamente tenemos que pensar en que tal sector o tal empresa puede llegar a cerrar por verse expuesto a la competencia internacional o competencia de otros países, sino que también tenemos que entender de que la nueva dinámica hace de que si nosotros nos adaptamos a esa nueva dinámica, generamos las instituciones, generamos el financiamiento, el entorno de negocios para que se puedan radicar en nuestro país algunas industrias utilizando, por ejemplo, los recursos que son abundantes en nuestro país. No solamente hablo del campo, no solamente hablo de agroalimentos, sino también, por ejemplo, la abundancia y el relativo menor precio que tiene actualmente y va a tener seguramente en los próximos años la energía puntualmente acá junto al gas natural, hace de que tal vez sea viable esos recursos que tenemos.
Finalmente, indica Schwarz, hay otro aspecto a tener en cuenta: la ratificación de los protocolos y los tratados de protección del medio ambiente, que aparecen también dentro del tratado con la Unión Europea y que implica pensar en cambios en el uso del suelo y la deforestación. “Ahí habrá que argumentar, por lo tanto, respecto a que la soja argentina no genera deforestación porque en Argentina la superficie ya está bastante estabilizada, no hay cambio de uso del suelo”, dice el economista de IERAL, y completa: “Esto implica una defensa activa de los sectores y un seguimiento activo de cada una de las variables, porque nos pueden llegar a afectar por lo que argumentan en otros sectores”.