Mercosur - UE
"El acuerdo obliga a trabajar para mejorar aspectos del país hacia adentro"
Luego de conocerse los avances en el Acuerdo de Asociación entre Mercosur y la Unión Europea para analizar el convenio y el marco en el que se presenta, dialogamos con Osvaldo Giordano, presidente del Instituto de Estudios Sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) de la Fundación Mediterránea. "Creo que es una muy buena noticia, porque es volver al espíritu con el cual se constituyó el Mercosur y que lamentablemente se había perdido y se perdió durante décadas", indicó Giordano a Somos Vaca Viva, y agregó: "La idea original del Mercosur era unirse, hacer una alianza entre los países del Cono Sur a los fines de negociar unidos mejores condiciones para integrarse al mundo. Lo que en la práctica pasó fue al revés, es decir que no se usó para integrarse sino para aislarse más y en ese aislamiento creo que todos perdieron pero particularmente lo hizo Argentina".
El referente de Fundación Mediterránea consideró que el país quedó afuera de mercados que podría haber obtenido de otra manera para colocar sus productos, "Argentina es un país competitivo en muchos productos y eso se fue parte de esa oportunidad, pero otro lado perdió la oportunidad de acceder a bienes de capital, a insumos, incluso a bienes de consumo a mejores precios", sostuvo. En este sentido, destacó que "seguimos comprando bienes de capital, insumos y bienes de consumo de menor calidad y a mayor precio porque estamos, digamos, aislados del resto del mundo y solo integrados con países como Brasil y Paraguay".
Según Giordano, para la experiencia de Córdoba con una competitiva presencia en la producción de toda la cadena agroalimentaria, "Europa es un conjunto de países de ingresos medios altos y que tienen una población de ingresos relativamente altos, incluso se podrá acceder a productos de mejor calidad menor precio de los que venía ahora, entonces, por las dos vías yo creo que es positivo".
- Más allá de lo que representa el convenio, es importante evaluar la letra chica del acuerdo, ¿qué condicionamientos evaluan como clave a tener en cuenta?
- Es una negociación muy larga, esto no es de un día para el otro, de hecho hay un cronograma de 15 años para lograr una libre comercio entre los países. Están todas las barreras arancelarias, condiciones de medio ambiente, y otras, que hacen de que esto va a ser algo muy largo. Es decir, no va a tener impacto inmediato ni mucho menos, pero creo que lo destacable es el cambio de orientación en el Mercosur, en lugar de ser un instrumento para aislarse, pasa a ser un instrumento para integrarse, eso plantea nuevos desafíos. Hay que ver cómo se va negociando la letra chica, que puede ser decisiva, porque por allí se determinan todas las otras condiciones. Estas cuestiones son muy importante del país para afuera, y aún más importante, del país para adentro, es decir, cómo le damos a los productores argentinos entornos más favorable a la competitividad. Es muy difícil competir con retenciones o con todos los impuestos que tiene la producción nacional, con una mala legislación laboral, con malas regulaciones, con falta de infraestructura, todo esto que le quita competitividad. Salvo en sectores de altísima productividad, al resto les resulta cuesta arriba.
Lee también: Mercosur–Unión Europea: el acuerdo que redefine nuevas oportunidades para la agroindustria argentina
- Pensando en un lenguaje deportivo, podría compararse a un ascenso de categoría, lo que implica mejorar las capacidades y, a la vez, tratar de nivelar para arriba, crecer en lo que es la producción, la calidad del producto, los seguimientos, todo lo que es la cadena de trabajo. ¿Lo ve así?
- Sí, creo que es muy válida la analogía. Se ingresa a otra categoría y en todos los aspectos se compite a otro estándar, no es lo mismo competir con Paraguay o Brasil, a hacerlo en Alemania, España o Francia, entonces hay un círculo positivo de mayores exigencias y que te hace explícito todos los problemas que tiene interno, no puedes competir con estos estándares, no puedes competir con una mala legislación laboral, te mete presión para mejorar. Ahora, si lo haces, es muy bueno porque vas a tener mejor producción de mejor calidad a menores precios, por lo tanto es el camino al progreso. Como decimos, hay que arreglar la cancha y conseguir buenos jugadores, todo hay que hacerlo, porque estás jugando en otra liga.
- Incluso hay una cuestión legislativa que nos va a obligar a reforzar, sabemos que son países que tienen no sólo definiciones sobre el cuidado del medio ambiente, sino por ejemplo normativa de lo que es biocombustibles, de energías renovables, cuestiones que obligan también a pensar en un marco legislativo que acompañe.
- Sí, son otros estándares, otros niveles, y particularmente a Europa, que es una región de las más exigentes en materia de estándares de calidad, con lo cual hay un enorme desafío para todos, obviamente para el que produce más, pero para todas las políticas públicas que hacen al entorno de quien produce, es muy demandante. Es muy lindo celebrar el acuerdo, firmarlo, pero después llevarlo a la práctica plantea muchos desafíos que van más allá del país para afuera, que sería esto de cómo se va a recorrer estos 15 años, de qué manera, hay que tener cuidado de que se haga bien. Yo creo que es lo más desafiante, el país para adentro, todas las adaptaciones que hay que hacer para poder aprovechar la oportunidad.