Economía Viva
Gliestore: un proyecto familiar sustentable que generó impacto a nivel mundial
Días atrás, FADA dio a conocer un relevamiento sobre la presencia de las mujeres en la agroindustria, con cambio notable en el paradigma del sector, pues 1 de cada cuatro personas que trabajan en el campo es mujer. De acuerdo al informe, en los últimos 5 años se sumaron más de 200 mil mujeres: productoras, técnicas, ingenieras, emprendedoras, ejemplos de estas referentes podemos encontrar en todos los ámbitos de trabajo, liderando valores como los que siempre promulgamos desde Vaca Viva, como el arraigo y la sustentabilidad.
Eugenia Martina es la CEO de Gliestore SA, una empresa que promueve una nutrición saludable, dándole valor agregado a la producción de soja, pero también con un fuerte principio de cuidado del ambiente. Así fue como surgió, entre otras propuestas, ECOCAIO, una segadora que protege la microbiología del suelo.
“Hace 15 años, en 2010, trabajaba en una empresa metalmecánica, había cambiado el proyecto con el que yo me había incorporado y ya no era donde quería trabajar, por eso empecé a buscar otros lugares al que ir. Le dije a mi marido que no quería ir a trabajar para ninguna empresa, sino que quería formar la mía propia, y él me acompañó”, comenta Martina en diálogo con Somos Vaca Viva, y agregó: “Yo vivía en Río Cuarto y él en Elena, y con un dinero que teníamos compramos la hectárea donde ahora tenemos la planta. En ese momento le dije que debíamos agregarle valor a la soja, y siento que aunque pasaron 15 años en el país se sigue hablando de lo mismo: la necesidad de agregar valor”.
En ese contexto, pensaron alternativas de trabajo y sumaron al equipo a un ingeniero químico, con la idea de hacer milanesas de soja con mucha proteína, para conseguir un alimento sano. “Nuestro nombre surgió porque a un amigo que me comentó sobre un crédito semilla que estaban dando, fui y me dijeron que debía tener una empresa. Como soy contadora, armé una Sociedad Anónima. Pensando en nombres le puse el de las iniciales de mi familia G (mi esposo Germán) L (mi hijo Lautaro) I (mi hijo Ignacio) y E (Eugenia, mi nombre), sumado a Store, como el almacenamiento, el agrupamiento de todas las personas que forman mi vida y mi proyecto”, comenta Eugenia, quien destaca que en primera instancia vendía de negocio en negocio, y después el proyecto creció hasta ser la planta que hoy tienen en Elena (Córdoba).
- ¿Cómo se estableció qué producto elaborar?
- Desde un comienzo tuvimos que definir qué era un producto sano, porque nos parecía que si tenía proteínas, bajas grasas, ya sería sano. Pero estudiamos, nos capacitamos y contratamos personas que supieran del tema, trabajamos con laboratorios, y luego decidimos encarar una certificación internacional, para que realmente fuera un producto sano. En ese camino pensamos hacer una ISO22000, y cambiamos nuestra visión de cómo sería nuestro producto. Realizamos redes, interactuamos y así crecimos mucho.
- Uno de los pilares de Vaca Viva es el de la articulación entre instituciones y en la experiencia de Gliestore surgen iniciativas similares.
- Sí, en el proceso de nuestro trabajo pensamos en hacer soja orgánica, y si bien fue difícil, no fue imposible. Nos vinculamos con la Universidad Nacional de Río Cuarto y nos incorporamos a un grupo de productores orgánicos a nivel nacional, para certificar orgánico. La materia prima que traemos desde el campo ya es orgánico, lo que nos permite certificar las distintas líneas de producción. Hoy me siento muy contenta por esto, porque la idea original no era mala, era de hacer algo sano, pero hubo un crecimiento de todos los integrantes del equipo porque todos tienen que tener carnet de manipuladores, todos deben saber de la ISO, todos deben vestirse de distinta forma cuando producen. Si no te gusta el cuidado del medio ambiente no se puede mantener este proyecto.
Eugenia habla también de los desafíos constantes que plantea el proyecto, “todas las partes que intervenimos debemos sentarnos seguido en una mesa a pensar cómo llevamos adelante la propuesta para lograr un equilibrio entre el que vende, el que compra los insumos, el transporte, el control de la maleza, cómo responder a ataques de insectos”, dijo la CEO de la empresa, y destacó que recientemente desde la casa de altos estudios riocuartense le dijeron que “quien estudia se convierte en una mejor persona de lo que era antes, no es que seas una mejor persona, sino que somos mejores versiones, y nosotros estudiamos mucho en todos estos años”, de manera coincidente con otro de los valores de Vaca Viva como el de la formación.
“Por ejemplo, ahora salió la IA, algo de lo que no sabíamos nada, empezamos a investigar en el tema. Se debe hacer redes con los que saben poder utilizarlo en nuestro proyecto. Lo mismo cuando se incorporaron conceptos de sustentabilidad, o el concepto de huella de carbono, o colocación de bonos verdes en el mercado, son lenguajes nuevos que podemos adaptar. Hemos probado cosas con las que no nos han ido bien, pero eso nos sirve de un aprendizaje”, concluyó Martina.
“Por ejemplo, ahora salió la IA, algo de lo que no sabíamos nada, empezamos a investigar en el tema. Se debe hacer redes con los que saben poder utilizarlo en nuestro proyecto. Lo mismo cuando se incorporaron conceptos de sustentabilidad, o el concepto de huella de carbono, o colocación de bonos verdes en el mercado, son lenguajes nuevos que podemos adaptar".
Investigación
La vinculación institucional no sólo se ha dado con universidades, sino también con entidades que enfocan su trabajo en la investigación, como es el casi del INTI. “A su vez, desde las universidades pueden pedirte que participes de una cátedra dando una charla específica, y así se arma una especie de trueque, y con ello una gran vinculación. Si se quiere hacer un alimento sano no quiere decir que no se recurra a una alta tecnología o un buen desarrollo de producto, porque se mide, se analiza, se testea, con muchos profesionales involucrados, y así se llega al producto”, dice Eugenia, y completa: “Una de las cosas lindas de este proyecto es que cada acción surge de sentarse a pensar, no es que las soluciones salen como por arte de magia. El agregado de valor llega a partir del pensamiento”.
En esta línea, Eugenia destaca que entre los valores que impulsan desde la empresa se plantean definiciones de cuidado del medio ambiente, “no todo tiene que ver con dinero, la variable es la idea, la solución, y en ese contexto logramos desarrollar una máquina para combatir las malezas sin dañar el suelo: ECOCAIO”, explicó a Somos Vaca Viva. Y agregó: “El control de malezas es uno de los principales problemas que enfrentamos. Siempre estamos buscando nuevas opciones de control mecánico, ya que no aplicamos ningún tipo de productos químicos. En esa búsqueda, surgió desde la familia esta idea. Nos gusta cuidar el medio ambiente, ir al campo y cuidar la cosecha, verla como crece. Somos una mancha chiquita de todo el sistema, pero hay mucha vegetación en donde estamos y apuntamos a recuperar la biodiversidad del lote. Eso nos gusta mucho”.
- También se promueven valores de arraigo, porque el proyecto surge desde Elena, en el interior del interior.
- Hay una tendencia a partir de lo que se ve en otros lugares del mundo, que es que estamos customizando todas nuestras ideas, pensando que está buena la producción y la feria local, ver lo que genera a la gente del lugar, no recorrer tantas distancias para conseguir un producto. Nos gusta pensar en los proveedores locales. Sabemos que es más difícil, porque lo hacemos desde el interior del interior, y creemos que la gente se puede contagiar de la idea.
Cómo funciona ECOCAIO
La máquina ideada desde Gliestore tiene un sistema de cuerpos modulares que se adaptan a cualquier vehículo, con un mínimo necesario de 100 hp: “Todos tenemos un tractor de ese tipo en el campo”, sostiene Martina. La primera versión fue desarrollada con pasión e ingenio, sin que nadie cobrara por su trabajo. No hay antecedentes en el mercado de un controlador mecánico de malezas que no altere la estructura ni destruya la microbiología del suelo. El objetivo era lograr una máquina que colabore en la labor del productor orgánico y agroecológico sin impactar demasiado la estructura de costos.
Para ésto, diseñaron planos, probaron prototipos y ajustaron detalles para crear una máquina que fuera versátil, eficiente y accesible, y hoy ya cuenta con patente de invención en el país y en los Estados Unidos. Además, con la colaboración de talentos jóvenes de la comunidad, sumaron tecnología de software y hardware para garantizar su precisión en el surco.