Voces
“Capacitación, nuevos mercados y consumo interno, son las claves para el crecimiento del maní”
“La cámara tiene 50 años, nació como una cámara acopiadora de maní, luego se transformó en la Cámara Argentina. Aquí se nucleó a los primeros productores de maní para el consumo de aceite y después, a medida que fue industrializándose, y tecnologizandose, se pasó a su consumo humano”, comentó Diego Bracco, presidente de la Cámara Argentina del Maní en diálogo con Somos Vaca Viva, y aseguró que desde entonces, se pregonó por los derechos de esta economía regional que nació en Córdoba, en Río Segundo y Hernando, y que luego se fue hacia el sur. Hoy reúne a 22 industrias procesadoras y exportadoras, la mayoría en Córdoba y una en Salta. Se defienden los derechos de las industrias, pero se trabaja de manera articulada con productores agropecuarios, prestadores de servicios y exportadores”.
El dirigente habló sobre la actualidad del sector y los desafíos a los que se presenta, en un mundo que demanda más el consumo de productos saludables como es el caso del maní, y en el principal país exportador a nivel internacional como es Argentina. “Hemos hecho un análisis de nuestra situación y un relevamiento del plan estratégico que desarrollamos cada 3 años, y los pilares que trabajamos como sector son: la apertura de nuevos mercados para el maní; la mejora en la capacitación del recurso humano, porque el maní está en el interior del interior y necesitamos personas formados en la zona; y el desarrollo del consumo interno, porque actualmente el 90% se está exportando, pero Argentina puede consumir más por los beneficios que tiene y porque se produce aquí”, explicó Bracco.
La provincia de Córdoba es la principal productora de maní en Argentina, con una participación de más del 70% de la producción a nivel nacional y cerca de 300.000 hectáreas sembradas anualmente, concentrada principalmente en el sur, suroeste y centro de la provincia.
- ¿Qué aporta a las empresas la posibilidad de ser parte de la cámara?
- Es unidad que nos permite hablar con una sola voz, los 22 integrantes tenemos la posibilidad de vincularnos de manera directa con los gobiernos municipales, provinciales y el nacional, pero además como cámara se pueden unificar las políticas de acción. Tenemos incluso vínculo con el exterior e información para que nuestro trabajo sea valorado. Nuestro origen es de cámara para ser más potentes, porque de las 42 millones de hectáreas que puede producir Argentina, 380 mil son de maní, es decir, es el 1%, pero como cámara tenemos representatividad.
- Hablando en referencia al segmento productivo, ¿cómo ha sido la tecnificación que vivieron en los últimos años?
- La producción del maní hoy está verticalmente integrada. De cada hectárea que hoy se produce de maní, no se desperdicia nada. Hace 20 años lo usábamos para aceite, pero ahora es un porcentaje bajo que se usa para eso. De una hectárea traemos: maní, palitos, tierra, cuando lo recibimos en la planta de acopio lo procesamos y eso termina siendo biomasa para la producción de energía, lo que era suciedad o palos, al igual que la cáscara, que representa el 25 o 30% de lo que viene del campo, se destina para alimento de animales como fibra o para la biomasa. Después, todo lo que se obtiene de maní, si tiene calidad de consumo humano el 90% se exporta, y de ese 10 o 15%, se hace aceite que en su mayoría se exporta a China o Europa. La torta o peller que queda es alimento para las salmoneras o animales en Argentina. Por eso, el 100% tiene un valor agregado, el maní crudo que se exporta tiene el valor de una planta que lo industrializa, y para eso hay maquinaria adecuada para producir alimento, y así avanzar para llevar el producto a góndola. Hoy, lo que vemos en grandes inversiones implican procesos para la generación de pasta de maní, maní tostado o frito, y es lo que creo que a futuro va como crecimiento del sector.
- Las propuestas de la Cámara responden a los valores que se impulsan desde Vaca Viva, como el arraigo y el valor agregado, ¿cuál es el impacto que evidencian en economías regionales?
- Bajo la condición de estar en el interior, se ha generado un espacio de trabajo conjunto de intendentes maniseros, por ejemplo, porque saben que una planta genera trabajo, genera arraigo, y todo lo que lleva el servicio: transporte, comedores, laboratorios, despachantes, la cadena que lleva de la semilla al paquete que va a la góndola o lo que se exporta, tiene mucha generación de trabajo. Se necesita para esto gente formada, que sepa hablar inglés, que sepa de nutrición, de química, de las particularidad que demanda el valor agregado. Como cámara estamos tratando de capacitarlos para que se queden en la zona, y los que no se van pueda formarse en maní para tener un lugar en las empresas. Somos amplios, porque las máquinas en los campos vienen con computadoras y tecnología de avanzada, por lo que necesitamos que lo utilicen personas formadas. Lo mismo pasa en las plantas. A veces el problema es que no tenemos las viviendas o las escuelas que se necesitan para dar respuesta a esa necesidad, sería bueno que cada economía regional pueda actuar para avanzar en esa línea.
- ¿Qué evaluación realizan de la situación nacional del maní en la actualidad?
- En Argentina el maní muestra un gran crecimiento en hectáreas post pandemia, con una tendencia de consumo con más proteínas de origen vegetal. El maní tiene la particularidad de tener más proteína que un huevo, por lo que dentro del abanico de oportunidades que ofrece y un precio más bajo que una almendra o una nuez o un pistacho, tiene oportunidad de seguir creciendo. El desafío es generar un tratado de libre comercio, y cuando se va al exterior tener la misma posibilidad de negociar que un estadounidense, un hindú, un chino o un brasilero, que son los países que exportan maní. Nosotros somos el séptimo país productor, pero el primero como exportadores, porque comemos poco maní, por eso se apunta a llegar otros mercados de manera competitiva. Una de las apuestas es la de no exportar impuestos, tener los mismos costos de importación que los otros países.