2025-10-02

Economía Viva

Tracestory: el valor de los datos

Darío Baudino es el CEO de una startup cordobesa que busca hacer transparente la información de los procesos productivos. “Hay mucho valor en la tierra, es necesario que se demuestren esos proyectos”, indica

Los avances en la ciencia no sólo ayudan a mejorar los productos que surgen de nuestra tierra, sino que también dan un aporte fundamental para el desarrollo de la información que manejamos sobre esos productos. En un mundo cubierto de redes que vinculan a los distintos actores de las cadenas de producción, crece el valor de los datos y surgen iniciativas para hacer su manejo más eficiente. Tracestory es una startup cordobesa que desde hace 6 años se enfoca en “descommoditizar el commodity, ese producto que se genera en nuestra región, en el interior del interior del país, que es un alimento que va al mundo e impacta en las góndolas y mesas del mundo”, tal como indicó Darío Baudino, su CEO, en diálogo con Somos Vaca Viva.

En este sentido, Baudino explicó que desde el proyecto apuntan a establecer que “ese producto tuviera mejor valor y se le reconocieran las buenas prácticas que se generan en un país que tiene ingresos en productos que se venden al mundo”. Por esto es que comenzaron a investigar las cadenas de valor, “intentar comprender cómo suceden las relaciones entre todos los actores para poder darle un entendimiento a las cadenas que implican la participación de muchas personas de punta a punta”, aseguró.

- ¿Cuál el hilo que guía el vínculo entre estos actores?

- Hay muchas relaciones que se dan en el medio. Claramente lo enfocamos desde lo tecnológico y en ver la información que se transmite desde el origen hasta la mesa del consumidor final, y allí estuvo el primer desafío que nos llevó al desarrollo de un pasaporte digital del producto, que recopila la información de una semilla, que pasa a ser un grano procesado y después un producto alimenticio. Sobre todo esto generamos una evidencia, de manera automática y con la menor fricción posible, de manera que los actores de la cadena aportan de un modo colaborativo y se definen plataformas interoperables. Pivoteamos en ese proceso, flexibilizando sobre cómo iba a ser la solución, hasta este pasaporte que nos cuenta cómo es el origen del producto. Claramente que al evidenciar esta información se puede contar con un valor agregado. Nos sorprende las capacidades que tenemos como productores hacia el mundo, tenemos mucha tecnología, y si mostramos lo que hacemos eso se va a valorizar, lo que permitirá a las economías regionales estar mejor.

 

 

- A la vez, esto aporta cierta competitividad del producto local cuando sale a mercados internacionales.

- Sí, al poder demostrar esa información los productores pueden ser más competitivos con otros países, claramente eso debe tener una paga diferencial y eso tiene que estar distribuido en toda la cadena. Para nosotros sí o sí debía haber una injerencia de tecnología, no podía ser una cuestión documental física, debía intervenir la tecnología que hoy con la inteligencia artificial y la digitalización de los procesos está disponible, pero encapsulada en distintos lugares, con nuestra plataforma comunicamos a todas las fuentes de datos y unificamos en el pasaporte digital asociaciada mucha información referida a determinado lote. Estamos hablando de 5 a 15 unidades distintas de información que se va juntando y evidenciando procesos.

 

El trabajo con lo abstracto

 

Sin dudas los procesos que involucran al escenario agroindustrial se ha tecnologizado de modos que eran impensados hace 20 o 30 años, con un rol fundamental de los desarrollos informáticos. En este marco, la implementación de propuestas como Tracestory enfrentan un gran desafío para bajar al lo concreto acciones que resultan abstractas e intangibles. “Al ser una plataforma de software es difícil contarlo, en todas las áreas, no sólo a los productores, también a la industria. Por eso, en todo ese proceso indicamos que en la cadena de valor la industria está integrada verticalmente, o tiene contratos asociativos con la parte primaria”, sostuvo Baudino, quien agregó: “En el vínculo con la parte primaria nos pasó que era difícil vender el producto, considerando que es más sencillo vender una máquina que da efectividad sobre la producción, y empezamos a mirarlo de otra manera. Lo primero que se destaca es que al servicio que se genera el productor no lo tiene que pagar, sumado a que del productor lo único que necesitamos es que comparta los datos, y tiene una devolución por hacerlo”.

 

El desafío: “Al ser una plataforma de software es difícil contarlo, en todas las áreas, no sólo a los productores, también a la industria", dice Baudino.

 

Para avanzar en esta línea, el CEO de Tracestory explicó que generaron un modelo de confianza para llegar al productor y ejecutar esto de abajo hacia arriba, y no al revés. “Esto quiere decir que si el productor comparte sus datos, contará con un valor, que puede ser un reporte de sustentabilidad, por ejemplo con la constatación de si su lote está desforestado o no, y así tener un certificado de verificación. Eso tiene un valor en primera instancia, que le permitirá comercializarlo en distintos canales, con algún diferencial. Ese modelo es disruptivo en este proceso”, aseguró.

- Tienen un desarrollo en un sector que está constantemente en cambio por los avances informáticos que se consiguen a nivel internacional, como puede ser la inteligencia artificial, ¿cómo encaran el accionar en ese escenario?

- Es un proceso que no termina nunca, siempre se desarrolla el producto, porque surgen cosas nuevas para aplicar, y los clientes van pidiendo otras. En el caso de la inteligencia artificial, es algo que está incorporado en el uso diario de la plataforma y de todo el equipo de trabajo, pero siempre tuvimos en cuenta cómo administrar la información para que la inteligencia artificial trabaje. Si se hace un paralelo es lo mismo que sucedió con blockchain, lo que se mete en el bloque debe estar verificado y ordenado. Ahí vamos al núcleo de Tracestory: queremos recolectar información, digitalizarla, homogeneizarla e integrarla, lo que nos permite tener bases de datos estructuradas, algo que no tenemos en América Latina. Después podemos hablar de blockchain, inteligencia artificial y todo lo demás. Hay un proceso grande de conectar las plataformas, que será un primer paso para tener buenas bases de datos.

 

"Queremos recolectar información, digitalizarla, homogeneizarla e integrarla, lo que nos permite tener bases de datos estructuradas, algo que no tenemos en América Latina", dijo Baudino sobre el núcleo de Tracestory.

 

Baudino explicó que la cadena de valor agroalimentaria cuenta con mucha gestión documental, de archivos .pdf o .xlsx, “nosotros tenemos un motor de inteligencia artificial que puede leer esos archivos para integrar la información y colocarla donde debe ir. Ahí se eficientiza el proceso y creemos que es lo que las cadenas necesitan”, sostuvo.

 

Redes de trabajo

 

“Estamos en muchas mesas de Argentina y el exterior, y hay diferentes visiones de lo que sucede con la realidad productiva”, indicó el CEO de Tracestory, que consideró: “Cuando uno vive en el interior comprende la realidad productiva de cada uno de los actores, y la solución que se intenta generar debe contemplar a los usuarios, si no es así, esas supuestas soluciones no funcionan porque hay un problema de implementación, debe incluirse al actor principal. Sin dudas estas soluciones saldrán de nosotros, porque vemos los problemas desde el interior, no es algo que surgirá desde una oficina en la capital. El interior tiene mucho potencial”.

 

 

- El sector informático y tecnológico ha tenido un gran crecimiento en las últimas décadas, ¿cómo analizan esos espacios que generar redes de trabajo?

- La apertura ha ido de menor a mayor, una cosa son las palabras y otras las realidades. Hoy hay más espacios de trabajo para compartir ideas y procesos, se vuelve a la idea de interoperabilidad. En la cadena agroalimentaria es algo a lo que se abre más, una plataforma interoperable permite al productor debe tener una solución que englobe todo el proceso. No hay sistemas que hagan eso, por eso se necesita englobar todo. En Argentina hay muchas asociaciones de productores, que tienen sus procesos, pero todo implica llenar una planilla más, subir datos a mano, eso no puede ocurrir más. Las mesas sirven para compartir datos y unificar la información. En estos ecosistemas de emprendedores se busca resolver problemas de manera conjunta.

- ¿Qué otros desafíos se presentan para el desarrollo del sector?

- Hay un punto clave que empezó a torcer todo este proceso que es el de la sostenibilidad. Las cuestiones ambientales nos afectan a todos y todos somos tanto parte del problema como de la solución. La sostenibilidad, en sí misma, no paga los procesos, pero todos colaboramos y generamos un aporte sobre esa línea, en nuestro caso hablamos de datos o de buenas prácticas de producción, aplicadas al agro y la industria. Si no se comparte esa información, si no se hace de manera colaborativa y sostenible, será complicado mantener el rumbo. Después hay cuestiones coyunturales de Argentina, porque la cadena agroalimentaria es la que tiene más deficiencias en todos sus eslabones, se debe hacer más eficiente, sino se pone el riesgo de no producir.

 

 

-  En esta línea, participaron del Congreso Federal de Bioeconomía.

- Claro, son temas de los que ya se viene hablando, como en Agroempresario, con Fernando Vilella, claramente defienden la bioeconomía, el agregado de valor en un proceso que debe medirse y llevar la información a quien lo pagará. Entre todos debemos armar esa red de información, conectarla y que se entregue de manera seria y sostenible. Hay mucho valor en la tierra que no estamos capturando y podremos mostrarlo si demostramos los procesos.  

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