2025-09-19

Economía Viva

“Argentina necesita incentivos económicos para dar un salto en la producción de papa”

Leandro Calvo, de Agropecuaria Villa Dolores, destacó que los recursos naturales en el país son inmejorables para la producción, por lo que resultan sumamente atractivos para la llegada de inversiones. Sin embargo, ante un escenario complejo, con costos por arriba de las ganancias, cree fundamental el acceso a créditos para un desarrollo del sector

Historias de aquellos que se animan a emprender, de quienes apuestan al desarrollo en nuestro país, de esos que no se conforman con lo que tienen y buscan nuevos desafíos, esas son las que nos gusta contar en Somos Vaca Viva. Familias que dejan un legado y que creen en nuestra tierra, las riquezas que les provee y deciden echar raíces.

Así es como llegamos a Agropecuaria Villa Dolores, que se hicieron eco de ese mensaje y buscaron en la tierra aquello que le da de comer a millones de personas a nivel mundial. Desde hace años crecen como empresa para abarcar todos los eslabones de la producción de papa, desde la generación de semillas, pasando por la siembra y cosecha, hasta su distribución y conservación.

En diálogo con Somos Vaca Viva, Leandro Calvo, miembro de la empresa, destacó la necesidad de un voto de apoyo al sector para dar un salto a nivel mundial, considerando que los recursos naturales de los que dispone el país superan ampliamente a los de la región, fuertes competidores en el mercado de la papa.

- ¿Cuál es el escenario actual de la producción de papa en Argentina?

- En la actualidad el sector está en una situación compleja, con costos muy altos, muchos de ellos en dólares, y una venta a un mercado estático. Es difícil porque los valores de venta no superan a los de producción, que se estiman alrededor de los 10.000 dólares por hectárea, mientras que la bolsa de 18 kilos está en 3.500 pesos. Se viene un panorama oscuro y sin perspectivas buenas a futuro.

- Se trata de un sector muy competitivo a nivel mundial, ¿qué valor extra puede aportarse desde Argentina?

- A nivel latinoamericano, Argentina tiene una ventaja comparativa muy grande por la calidad de la tierra y los recursos naturales que posee nuestro país, algo inmejorable para la producción de papa. Por este motivo se han instalado aquí tres multinacionales muy grandes de producción de papa, en Balcarce, Mar del Plata y Mendoza, tres zonas muy productivas. Creo que Argentina es el mejor país de América Latina para producir, por calidad y rendimiento por hectárea, y eso genera una buena ventaja en relación a los países limítrofes.

Calvo destacó que cada país tiene sus cualidades para la producción y las variedades específicas: “Por ejemplo, Brasil no tiene mucho potencial en lo que es papa industria, pero se está desarrollando en esa línea, por lo que no sólo es un gran consumidor de papa, sino que también se constituye como un gran competidor en la producción”, explicó.

- Más allá de los suelos, ¿también influye las condiciones climatológicas argentinas?

- También influye, y se ha ampliado la zona de producción en Argentina. Antes teníamos sólo 3 o 4 sectores marcados de producción de papa, pero hoy se han ampliado las fronteras. Ocurre por el avance de la tecnología, por el desarrollo de variedades de semillas que se adaptan a cualquier clima, ha ido mutando la producción nacional en zonas que antes eran tomadas como difíciles.

- A nivel nacional, ¿contamos con los avances tecnológicos como para mantenernos en esa competencia productiva que demanda el mercado internacional?

- Estamos en un proceso de apertura al mundo que nos puede permitir tener un mejor acceso a las tecnologías, pero eso debe ser acompañado con créditos, con apoyos para el sector. Estamos lejos de lo que podemos llegar a hacer, no sólo en lo que es la papa, esto sucede con todo el sector frutihortícola. Países como Perú nos han superado ampliamente, hay muchos ejemplos de sectores específicos en los que esto ocurre. Lo mismo sucede con Chile o Brasil, porque podemos ver productos originados en estos países y que antes no se veían. Esto se debe a que han contado con incentivos y desarrollos tecnológicos genéticos que les permite ampliar sus fronteras de ventas.

 

 

Un legado familiar

 

La empresa tiene una recorrido familiar sumamente interesante, con un gran crecimiento incluso a nivel internacional. Sobre esto se refiere Calvo, que destacó: “Nuestra historia se remonta a la llegada de mi bisabuelo desde España en 1930. Tiempo después viaja su familia y se reencuentran en la zona de Mar del Plata. Su hijo, es decir, mi abuelo, se radica en Villa Dolores y empezó con la producción de papa. Tuvo seis hijos, uno de ellos mi padre, y se inició con una producción pequeña, hasta que comenzaron trabajos en otras zonas”.

En este sentido, destacó que la papa tiene un cultivo de entre 90 y 120 días, desde la siembra a la cosecha, algo que que puede durar entre uno y tres meses, “pero no se puede abastecer el producto en la misma zona durante todo el año”, aclaró y completó: “De este modo, nos instalamos en el sudeste de Buenos Aires, en Mendoza, Tucumán y Tilisarago en San Luis, sumado a Villa Dolores”.

Calvo señaló que la empresa buscó concentrar zonas, para no estar tan distanciadas entre sí las que tenían para producción, y se quedaron con dos cosechas al año en Villa Dolores, Azul en Buenos Aires y se realizan semillas propias en Tres Arroyos, también Buenos Aires.

- ¿Por qué comenzó con el emprendimiento de la producción de papa?

- Creo que los inmigrantes ya tenían el oficio de cultivar la tierra, sobre todo de la región de la que ellos venían, donde cada uno tenía su granjita. Cuando llegaron a Argentina se encontraron con un faro en este sentido y vieron las condiciones necesarias para poder producir. De esa forma fueron  avanzando en ese sector.

- La papa en particular, con su corazón dentro de la tierra, resulta una producción muy simbólica de lo que es el vínculo con el país.

- Nuestro principal activo es la tierra, la papa de por sí es un producto muy noble, lo comemos de muchos modos desde que nacemos y por toda la vida. Se trata del tercer producto más consumido a nivel mundial, está en todos nuestros días, es tan normal que a veces no le prestamos tanta atención. Es muy importante pero a veces no le damos tanta importancia.

- Pero no se quedaron sólo con la producción, sino que se buscó darle a esta un valor agregado.

- Creo que a nuestro país le hace falta un desarrollo agroindustrial, en el que podamos darle mayor valor agregado a la materia prima que generamos, y que ya de por sí son de muy buena calidad, de gran rendimiento. Falta un incentivo en ese sentido. En nuestro sector hay tres multinacionales que le dan valor agregado a la papa, pero también hay otras formas de trabajar a papa, y aún no se da esa vuelta de rosca para avanzar en esa línea.

- Ante la ausencia de políticas a nivel nacional, ¿cómo se avanza en la propuesta ante la gran demanda internacional que hay de los productos?

- Todo el sector frutihortícola, el mercado fresco, es muy volátil, es complejo, pero no hay que entenderlo como un producto que se puede especular con los precios, porque si no se vendió, se pudre y no sirve más. Cosechamos y vendemos. Lo que le da la industrialización es estabilidad para proyectar futuras inversiones y gastos, y lo mismo sucede con las exportaciones: si hay poca venta en Brasil y los precios suben, pueden venir a comprar a Argentina, pero es algo que no se puede prever.

- ¿En este escenario es que deciden avanzar con la construcción de cámaras frigoríficas?

- Sí, hace muchos años que con mi padre buscamos una integración vertical, para tratar de tener cierta independencia productiva. Se comenzó con el transporte propio, porque nos solía suceder que teníamos la cosecha lista pero estaban los camiones ocupados para cereales, y debíamos esperar largo tiempo; después comenzamos a mejorar la semilla, que antes comprábamos a terceros, pero así podíamos hacer una trazabilidad de calidad y mejoras de desarrollo; y necesitábamos un servicio de frío, que estábamos alquilando y decidimos tener el propio. El primer frigorífico que construimos fue en Villa Dolores, para 7.500.000 kilos de papa y el segundo en Azul, ambos en el polo productivo, junto a donde trabajamos la papa para exportación, lavado y cepillado.

 

 

- ¿Cómo se trabajó desde la empresa la arista de laboratorio con el manejo de las semillas?

- Es el inicio de todo, porque a partir de lo que salga de eso depende lo que serán 2 o 3 años de producción. Estamos trabajando con materiales básicos en Mar del Plata y articulamos con una empresa holandesa que se llama HZPC Argentina, para el desarrollo conjunto de nuevas semillas. Siempre se intenta innovar para industria o consumo fresco, se busca que tenga mejor almacenamiento, más resistencia al golpe, que pueda adaptarse a la cosecha con máquinas o manual, mejor condición para la fritura, mayor materia seca, hay muchas variedades y quizás el consumidor argentino no es tan exigente con el tipo de papa, pero en Europa se entra a cualquier supermercado y cada función tiene su variedad. Hablando desde la generalidad, el consumidor argentino conoce la papa negra y la blanca, pero en realidad es una misma variedad que se cosecha de distintas zonas: la negra que es del sudeste, con tierras negras, de más material orgánico, la papa toma el color de la tierra; la blanca es de zona más arenosa, como Villa Dolores.

 

Futuro a encarar

 

Desde Agropecuaria Villa Dolores plantean su preocupación por el escenario futuro que están por encarar, y destacan la necesidad de un trabajo articulado entre todos los que integran el sector frutihortícola para poder hacer frente a lo que se viene.

- ¿Cuáles son los desafíos del sector para el salto hacia un mayor crecimiento?

- Creo que debe mejorar el acceso al crédito, no sólo de nuestro sector, sino para todo el sector frutihortícola, estamos muy atrasados en tecnología, algo que tiene que ver con el acceso al crédito, y estamos muy en desventaja en relación a nuestros competidores (Brasil, Chile, Paraguay, Bolivia y Colombia, sin contar a Perú como el máximo productor de papa de la región) porque tenemos muy altos costos. Hay que hacer un análisis a fondo, que implica una reforma laboral, porque tenemos también ahí costos muy altos en relación a nuestros competidores de América del Sur. Con todo eso, Argentina podría tener un despegue importante, porque a las condiciones ya las tiene.

- ¿Esto también implica una apertura comunicacional del sector, considerando que hay otros cultivos que están instalados como referencia en Argentina?

- Córdoba es la segunda provincia productora a nivel nacional después de Buenos Aires. Creo que el sector debería darle una vuelta de rosca a mostrar la producción y generar incentivos al consumo. Así como se hizo en su momento con el consumo de carne vacuna, desde los productores frutihortícolas se debe hacer una buena promoción a la ciudadanía.

Te puede interesar