2025-11-26

Investigación

Con control genético, evitan diseminación de garrapatas

Un equipo de investigadores argentinos desarrolló un protocolo para identificar aquellas especies que cargan menos parásitos y así reducir la presencia de huevos a campo

Los avances en investigaciones vinculadas a la genética llegan a escenarios inimaginados. Un trabajo que involucra el aporte de científicos de Conicet, INTA y Universidades argentinas, junto a la Asociación Argentina de Brangus, dispuso realizar modificaciones genéticas frente al control químico de garrapatas. Estuvieron a cargo del proyecto Stewart Kambo, responsable técnico de Brangus; Martin Bonamy, genetista de la Universidad de La Plata; y el parasitólogo Santiago Nava, del INTA.

“Empezamos hace tres años a diseñar un protocolo de cuantificación de garrapatas que permita identificar individuos genéticamente superiores. La bibliografía internacional indica que hay variabilidad dentro de la raza y queríamos aprovecharla”, indicó Stewart Kambo, responsable técnico de Brangus, quien explicó que la ventaja de esos ejemplares, que cargan pocas garrapatas, es que ponen menos huevos en el campo, es decir, que más allá de su propio desempeño, actúan disminuyendo la cantidad de parásitos a nivel sistémico. “El animal resistente desencadena un círculo virtuoso. El problema es que se trata de un carácter muy difícil de medir”, dijo.

 

 

El estudio contempla también el ambiente en el que se mueve el animal y el ambiente del parásito. El relevamiento del trabajo se hizo conjuntamente con el INTA que puso a disposición un equipo de técnicos y auxiliares, cerca de diez personas, que se hicieron cargo del conteo, además de su conocimiento en la temática. En tanto, en los ensayos de validación participaron seis cabañas y la evaluación se realizó sobre machos y hembras, en la temporada de abundancia de garrapatas, o sea, desde fines de la primavera hasta el otoño.

“Junto a los técnicos del INTA, contábamos las garrapatas que tenían los animales y eso se repitió cuatro veces, cada 30 días, para darles la oportunidad de expresar su potencial. Si alguno presentaba un conteo bajo, queríamos estar seguros de que se debía a su resistencia genética y no a que no se había encontrado con garrapatas en el campo”, explicaron los investigadores, y señalaron que “agrupamos esas cuatro mediciones por infestación natural en un promedio un poquito más sofisticado, que se pudiera incluir en una futura evaluación genética”.

 

En los ensayos de validación participaron seis cabañas y la evaluación se realizó sobre machos y hembras, en la temporada de abundancia de garrapatas, o sea, desde fines de la primavera hasta el otoño.

 

Los investigadores fenotiparon 803 animales y a partir de diciembre se repetirán los ensayos para contar con evaluaciones de distintos años y ampliar la base de datos. “Habrá cabañas nuevas y otras que volverán a participar con parientes de los animales ya evaluados y eso nos aportará más información”, detallaron, y aseguraron: “El problema de la garrapata es que el principal instrumento de control a lo largo de la historia, no solo en la Argentina, sino en el mundo, han sido las drogas, los acaricidas, pero esto tiene sus limitantes”, refiriéndose a que actualmente hay resistencia a casi todos los grupos químicos y los residuos en la carne afectan al comercio y a la salud pública.

“La resistencia genética es estratégica para hacer frente a esta problemática, dado que es un carácter heredable, pero nunca se había aplicado en la Argentina. Entonces, entre los diferentes grupos de investigadores, adaptamos conocimientos disponibles a nivel internacional desde la década del sesenta y desarrollamos un protocolo para que las cabañas puedan identificar los individuos genéticamente superiores”, concluyeron los investigadores.

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