2025-11-04

Innovación Colaborativa

Controlan malezas reutilizando silobolsas y aprovechando la radiación solar

Un proyecto del INTA ha logrado resultados destacados con propuestas sustentables y sin la utilización de herbicidas

Un proyecto sustentable encabezado por el Instituto de Ingeniería Rural (IIR) y del Instituto de Floricultura (IF) del INTA Castelar, propone el desarrollo de una técnica para el control de las malezas a partir del uso de la energía solar. Se trata de una alternativa para el manejo del suelo y la restauración de ambientes productivos, que mejora la implantación de plantas nativas. Los resultados del ensayo, realizado durante cinco meses, muestran que el método logró reducir en un 50% la aparición de malezas, permitiendo además un mejor desarrollo de especies seleccionadas para enriquecer los agroecosistemas. Entre las propuestas de elementos aplicados se encuentran silobolsas reutilizados.

La solarización se presenta como una alternativa de bajo costo, simple y sin uso de herbicidas, lo que la convierte en una herramienta estratégica en el marco de prácticas agrícolas más sostenibles. Según la investigadora Genoveva Pignataro, del Instituto de Ingeniería Rural del INTA, “esta alternativa simple y de bajo costo redujo en un 50% la aparición de malezas en los primeros cinco meses del ensayo”. La técnica se basa en la captación de radiación solar para elevar la temperatura del suelo y así desactivar o disminuir el banco de semillas de malezas y la presencia de patógenos.

La solarización comienza con un laboreo previo del suelo para asegurar una buena estructura y permitir el ascenso de la humedad. La investigadora Analía Puerta, del Instituto de Floricultura, explicó que la humedad es clave para activar las semillas y los microorganismos antes del proceso de calentamiento. Luego, la superficie se cubre con un plástico transparente, que permite el ingreso de la radiación solar y genera un efecto invernadero, aumentando la temperatura del suelo. “El plástico debe permanecer entre 30 y 45 días durante el verano, cuando la radiación solar es más intensa”, detalló Puerta. 

 

 

En el estudio, también se evaluó el uso de plástico de silobolsa reutilizado, lo que agrega una dimensión vinculada a la economía circular dentro de los sistemas productivos. Según explicó Paula Leva, investigadora del Instituto de Floricultura, se realizaron comparaciones entre parcelas solarizadas con polietileno transparente, con polietileno de silo-bolsa y parcelas testigo sin solarización. Si bien el plástico de silo-bolsa no controló las malezas con la misma eficacia que el transparente, retrasó el proceso de enmalezamiento, lo que brindó una ventana temporal favorable para el desarrollo de las especies nativas implantadas.

El proyecto, por un lado, reduce el uso de insumos químicos y, por otro, favorece la restauración ecológica, una herramienta eficaz, accesible y alineada con el cuidado de los recursos naturales.

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