Innovación colaborativa
Nuevas tecnologías aplicadas al agro, un sector que crece desde Córdoba al mundo
En la actualidad Argentina cuenta con más de 400 startups AgTech, es decir, tecnología aplicada al agro, con fuerte predominio de la agricultura digital, seguida por los bioinsumos y la tecnología genética. Si bien la mayoría de estas empresas se orienta al mercado interno, un número creciente busca internacionalizarse tempranamente, llevando sus soluciones más allá de la región. La oferta tecnológica cubre toda la cadena de valor: desde plataformas fintech y genética en el upstream, hasta trazabilidad, logística inteligente y marketplaces digitales en el downstream.
En este contexto, el entramado emprendedor AgTech argentino tiende a concentrarse geográficamente en ciertos polos de innovación regionales, y se destacan principalmente los entornos de Rosario-Santa Fe y Córdoba, con una fuerte presencia en Río Cuarto, y el área metropolitana de Buenos Aires.
Fernanda Bireni es la coordinadora del cluster AgTech que agrupa a privados, instituciones estatales y universidades desde Río Cuarto a toda Córdoba, con el objetivo de fortalecer todos los emprendimientos de la región pampeana. En diálogo con Somos Vaca Viva, Bireni destacó que vienen trabajando desde hace casi dos años como cluster: “Es una mesa de tres patas con muchas empresas privadas aportando, instituciones como CREA, INTA, Cartez, Sociedad Rural de Río Cuarto, entre otras”, dijo, y completó “Nuestros primeros pasos tuvieron que ver con definir el espacio por la diversidad de empresas distintas, para establecer porqué se conforma ese cluster AgTech, pensando en que son tecnologías aplicadas a cadenas productivas de agricultura o ganadería, pero también se pensó en un cluster que implique agrupar a todos los interesados que compartan la misma visión y estén en la pampa húmeda”.
El desarrollo del sector AgTech a nivel mundial no ha sido solo fruto del mercado, sino que las políticas públicas han jugado un rol facilitador clave al articular ciencia, tecnología, financiamiento y producción. Argentina, en cambio, presenta un cuadro distinto. Si bien el país cuenta con un destacado sector científico-técnico y con emprendedores privados dinámicos que han impulsado el ecosistema AgTech local, las políticas públicas nacionales específicas para este sector han sido más fragmentarias y de escala acotada.
Etapas de formación
“En el primer año de trabajo planteamos nuestra visión, de que la región productiva de Argentina sea reconocida como un polo de desarrollo tecnológico en las cadenas agro industriales a nivel mundial, queremos un reconocimiento global, que el mundo mire nuestra región, que las empresas quieran instalarse en nuestra zona, que haya más rutas, más universidades, mejores colegios, que el derrame del cluster vaya más allá del sector agropecuario, que es un impulsor de riquezas en las regiones”, explicó Bireni, y aseguró que “sabemos que de este modo los gobiernos van a poder gestionar mejores caminos y así las empresas van a mirar la región potencial con la idea de instalarse con nuevas sedes para dar más trabajo a otras personas”.
Como segunda instancia de trabajo desde el cluster buscaron hacer visible su trabajo a nivel mundial. “Trabajamos con una consultora global, a partir de la decisión del directorio de que las cuatro consultoras más importantes a nivel internacional nos coticen el trabajo de posicionamiento global. Nos cotizaron cuatro empresas y PwC ganó la licitación”, explicó la coordinadora del espacio, y señaló: “Desde febrero trabajamos con ellos y nos dejaron una hoja de ruta de acá a 2030, para un posicionamiento un poco más cerca de lo que son los grandes clusters mundiales como la zona maicera de Estados Unidos, la zona cercana a San Pablo en Brasil. Ellos analizaron cuál era el éxito de cada una de estas regiones y analizaron qué le faltaba a Río Cuarto para llegar a esa instancia. Así se definieron acciones hasta 2030 relativas a estructura y financiamiento, a generar una masa crítica para el cluster, y empezamos a trabajar estas acciones”.
- En este marco de acciones, además del aporte de los privados y las definiciones que debe tomar el Estado, ¿cómo es el aporte de las universidades?
- Las universidades nos ayudan a desarrollar ese talento que hoy nos falta. A veces los privados nos manifiestan que no tienen talentos para algún sector, o el que tienen no es calificado para determinada tarea. Se entiende que crear una carrera es un proceso muy largo, pero las universidades nos acompañan con la conformación de tecnicaturas o diplomaturas. De hecho, algunas facultades en Río Cuarto ya nos han convocado para escuchar cuáles son las necesidades del campo y los sectores productivos para ver qué acciones se pueden iniciar. Después hay otros aspectos, como que la Universidad Nacional tiene 8 directorios del Conicet, si bien no todos aplican a procesos agroindustriales, muchos sí y hay más de 70 proyectos aplicables al AgTech. Al conocer esos proyectos podemos cortar los tiempos para la prueba de estas nuevas tecnologías, porque sabemos que del laboratorio a los campos hay un largo camino, podemos generar los vínculos para acercarlos.
Acompañamiento
Por otra parte, Bireni comentó que desde el Estado también se pueden generar facilidades impositivas a empresas nuevas que se instalan. “Hay startups que son pequeñas y que tienen un crecimiento exponencial, pero que no generan ganancias, y de igual modo pagan Ingresos Brutos. Puede haber legislación que les dé beneficios a empresas pyme que inviertan en esas startups, es un círculo colaborativo en el que se comparte todo lo que uno va aprendiendo. Claro que hay competidores, pero en un círculo colaborativo, sobre lo que fue bueno y lo malo, para que todos puedan crecer en ese sentido”, explicó.
Sostuvo que, por lo tanto, el cluster tiene que agregar valor: “Hasta aquí son todos proyectos que se venían gestionando, no hemos tenido casos de éxito desde el cluster, sino que son logros de impacto que se fueron trabajando”, destacó Bireni. En los últimos años, a través de organismos como Córdoba Innovar y Emprender y la agencia ProCórdoba, el gobierno cordobés impulsó la creación de incubadoras y espacios de innovación (por ejemplo, el Hub4 Agroinnovación en Río Cuarto) y lanzó herramientas de apoyo como vouchers de innovación y esquemas de co-inversión orientados al agro. Los resultados ya son palpables: Córdoba pasó de registrar unas 33 startups AgTech a 66 startups activas en 2023, prácticamente el doble en solo tres años, consolidándose como uno de los polos AgTech más dinámicos del país junto con Santa Fe.
- ¿Cómo es la experiencia de articular el trabajo con las nuevas tecnologías y la experiencia de los productores más tradicionales?
- Para esto nos sirven mucho los eventos que hacemos, en especial si se desarrollan en la Sociedad Rural, institución que el productor tiene muy afianzada para participar de remates o exposiciones, por ejemplo. Se puede bajar el lenguaje raro que manejamos a los productores. El fondo de inversiones Pampa Start, por ejemplo, está haciendo eventos en esta línea, para promover la inversión privada para el desarrollo tecnológico. La posibilidad de tener cerca al productor, aunque a nosotros nos parezca que falta incrementarlo, cuando hemos viajado a otros países como Brasil o Estados Unidos, nos destacaron la cercanía que hay en Argentina con el productor, cosa que no sucede en otros lados. Por otra parte, América Latina y en especial Argentina, tiene el rango etario más bajo a cargo de un establecimiento agropecuario. Actualmente, quien está tomando las decisiones de un establecimiento agropecuario tiene entre 40 y 45 años, mientras que en Estados Unidos tiene 80. Sin desmerecer la edad, es una cuestión ligada a que son personas más propensas a incorporar nuevas tecnologías y a probar cosas nuevas. Además, el productor agropecuario argentino está profesionalizado, tiene alguna carrera universitaria, entonces toma decisiones de un modo más fácil, mide datos, se hace asesorar en lo financiero.
"El productor agropecuario argentino está profesionalizado, tiene alguna carrera universitaria, entonces toma decisiones de un modo más fácil, mide datos, se hace asesorar en lo financiero", destacó Fernanda Bireni.
- Se observa un desarrollo productivo y económico que involucra a muchos sectores, más en este constante crecimiento.
- Totalmente. Hay en el cluster, por ejemplo, docentes superiores de Inglés, desarrolladores inmobiliarios, hemos tenido consultas de asesores financieros y mucho trabajo de comunicación, porque si no se cuenta lo que se trabaja no se verá en el mundo. Los puntos en la cadena son infinitos como en cualquier cadena.
- ¿Qué acciones siguen en el corto plazo desde el cluster?
- Hay dos acciones que tienen que ver con vínculos que mantenemos con otras instituciones. Por un lado, la Universidad de San Andrés hace una competición de startups, y nos convocaron para hacer la final de la competencia AgTech y la FoodTech en Río Cuarto, evento que se realizará el 18 de noviembre, en una de las empresas que integran el cluster. Después, todas las ganadoras tendrán la gran final en la sede de la universidad en Pilar, Buenos Aires. Por otra parte, del último viaje que realizamos a Estados Unidos quedó un convenio con The Yield Lab Institute, una ONG que promueve el vínculo de empresas con Estados Unidos para que vayan a probar sus proyectos. En unas semanas se lanza la convocatoria a empresas argentinas para ir en el 2026 a probar sus productos con una beca que subsidia Wells Fargo. Nuestro cluster será el nexo entre esa fundación y las instituciones argentinas que quieran participar.
El desafío
Los desafíos del desarrollo AgTech contempla que la falta de capital de riesgo en etapas de crecimiento obliga a muchas startups a trasladar su estructura jurídica al exterior, debilitando al ecosistema local. La inestabilidad macroeconómica, la carga impositiva y la burocracia limitan la competitividad frente a otros países. A esto se suma la brecha de conectividad rural, que frena la adopción de herramientas digitales en un país extenso y heterogéneo.
No obstante, Argentina cuenta con muchas oportunidades a futuro, en tanto que cuenta una larga tradición agrícola y un sólido entramado científico-tecnológico, sumado a una creciente adopción de prácticas sustentables, lo que abre espacio para integrar bioinsumos y trazabilidad ambiental, claves para acceder a mercados internacionales cada vez más exigentes. Argentina tiene el talento, la ciencia y el agro como plataforma, pero necesita estabilidad macro, financiamiento local y conectividad rural para transformar ese potencial en una ventaja competitiva global en AgTech. Iniciativas como las del cluster van hacia ese objetivo.