2026-08-24

CIENCIA, TECNOLOGÍA Y BIOECONOMÍA

Más biomasa con la misma luz: una innovación científica multiplica por seis la producción de algas

Investigadores de la Universidad Estatal de Michigan desarrollaron fibras ópticas capaces de distribuir la luz solar dentro de cultivos de algas. En pruebas al aire libre, la tecnología logró aumentar hasta seis veces la producción de biomasa sin incorporar consumo eléctrico adicional.

Producir más no necesariamente significa utilizar más recursos. Una investigación desarrollada en Estados Unidos acaba de demostrarlo a partir de una combinación poco convencional: algas, luz solar, nanotecnología y fibras ópticas.

El desarrollo busca resolver uno de los principales problemas de los cultivos intensivos de algas: la distribución desigual de la luz. Mientras los organismos ubicados cerca de la superficie reciben abundante radiación, aquellos que se encuentran en zonas más profundas reciben mucha menos energía para realizar la fotosíntesis.

Investigadores de la Universidad Estatal de Michigan (MSU) desarrollaron una alternativa para superar esa limitación sin recurrir a iluminación artificial: fibras ópticas flexibles fabricadas con hidrogel y nanopartículas de sílice que permiten transportar y distribuir la propia luz solar dentro del cultivo.

Llevar el sol donde hace falta

La innovación modifica la lógica habitual de una fibra óptica. En lugar de transportar la luz de un extremo al otro procurando evitar pérdidas, el sistema permite que parte de esa luz se disperse progresivamente a lo largo de la fibra.

De esta manera, la radiación solar puede alcanzar sectores del cultivo que normalmente permanecerían con niveles insuficientes de iluminación.

El resultado es una utilización más eficiente de un recurso que ya se encontraba disponible: el sol.

En ensayos realizados al aire libre, los investigadores consiguieron aumentar hasta seis veces la productividad de biomasa respecto de cultivos convencionales sin fibras, sin requerir electricidad adicional para iluminación.

De las algas a nuevas cadenas de valor

El potencial del desarrollo excede al propio cultivo.

Las algas constituyen una plataforma biológica de creciente interés para la bioeconomía porque mediante la fotosíntesis pueden transformar energía solar y dióxido de carbono en biomasa.

A partir de esa biomasa pueden desarrollarse diferentes productos de origen biológico, entre ellos biocombustibles, bioplásticos, pigmentos, suplementos nutricionales y compuestos destinados a la industria farmacéutica.

Mejorar la productividad de estos sistemas sin incrementar proporcionalmente su demanda energética podría contribuir a reducir costos y mejorar su balance ambiental, dos variables centrales para avanzar hacia aplicaciones a mayor escala.

Ciencia para producir mejor

El desarrollo muestra una de las dimensiones más interesantes de la bioeconomía contemporánea: la posibilidad de combinar biología, ingeniería, nuevos materiales y energía renovable para mejorar procesos productivos.

La innovación no consiste en incorporar más energía al sistema, sino en utilizar de manera más inteligente aquella que la naturaleza ya proporciona.

Ese principio puede resultar determinante para las nuevas cadenas bioindustriales: producir más biomasa, aprovechar mejor los recursos y disminuir la dependencia de insumos energéticos externos.

Para Vaca Viva, este tipo de investigaciones también permite ampliar la mirada sobre qué significa agregar valor. La bioeconomía no comienza únicamente cuando una materia prima se industrializa. Comienza antes, cuando la ciencia y la tecnología encuentran nuevas maneras de transformar los recursos biológicos en soluciones productivas eficientes y sostenibles.

En ese cruce entre conocimiento, biomasa y tecnología aparece una de las grandes fronteras productivas de las próximas décadas.

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