2025-12-29

Inversiones

Con u$s12 millones un gigante del campo busca ser líder del negocio del girasol

El proyecto de Molinos Agro en Santa Fe se integra a un plan de inversiones más amplio en infraestructura, logística y capacidad portuaria. Hay fuerte expectativa para la próxima campaña

La agroindustrial Molinos Agro S.A. anunció una inversión de 12 millones de dólares destinada a ampliar la capacidad de molienda de girasol en su complejo industrial ubicado en San Lorenzo, uno de los nodos estratégicos del polo agroexportador del Gran Rosario. La obra ya fue inaugurada y su puesta en marcha operativa está prevista para enero próximo, en coincidencia con el inicio de la campaña 2025/26.

Con esta ampliación, la compañía alcanzará una capacidad de procesamiento de girasol cercana a las 500.000 toneladas anuales, lo que la posiciona como un actor protagonista dentro del mercado argentino y regional, con una participación superior al 10% del volumen total procesado en el país. El anuncio se produce en un contexto de buenas perspectivas para el cultivo, con una superficie sembrada elevada y condiciones productivas muy favorables.

La inversión se concentró en la Línea 1 de producción del complejo de San Lorenzo, donde Molinos Agro integra la molienda de oleaginosas, principalmente soja y girasol, con su infraestructura logística y portuaria. Desde ese establecimiento, la empresa embarca aproximadamente el 90% de sus ventas externas, lo que refuerza el perfil exportador del proyecto y su impacto directo en el ingreso de divisas.

 

 

El complejo industrial cuenta actualmente con capacidad para procesar más de 5 millones de toneladas anuales de soja y exportar alrededor de 2 millones de toneladas de cereales, entre maíz y trigo. A ese esquema productivo se suma ahora el mayor volumen de girasol, que amplía la diversificación industrial y fortalece la utilización de la infraestructura existente.


Vinculación con puerto


La planta de San Lorenzo se articula directamente con el Puerto San Benito, una infraestructura clave para la operatoria exportadora de la compañía. A través de ese puerto se canaliza una porción significativa del comercio exterior de subproductos de soja del país: alrededor del 5% del comercio mundial de harina de soja y el 4% del comercio mundial de aceite de soja. Además de la molienda de oleaginosas, Molinos Agro cuenta con acuerdos que le permiten alcanzar una capacidad de producción de biodiésel cercana a las 300.000 toneladas anuales, lo que amplía su integración industrial y su participación en la cadena de valor energética vinculada al complejo sojero.

La ampliación de la molienda de girasol se inscribe dentro de un plan de inversiones más amplio. En los últimos años, la empresa desembolsó más de u$s70 millones destinados a aumentar la capacidad de almacenaje y a mejorar la infraestructura portuaria orientada a la exportación de cereales. En esa línea, la compañía proyecta nuevas ampliaciones de almacenaje sobre terrenos ubicados frente al río, contiguos a la planta de San Lorenzo, que fueron recientemente adquiridos. El objetivo es maximizar el uso del espacio disponible con fines productivos y acompañar el crecimiento de los volúmenes operados, tanto en oleaginosas como en granos.

 

 

La siembra de girasol en la campaña agrícola 2025/26 muestra un crecimiento significativo a nivel nacional, tanto en superficie como en protagonismo dentro de las rotaciones agrícolas. Según datos preliminares de entidades del sector, el área sembrada se estima en alrededor de 2,6 millones de hectáreas, cifra que representa un incremento de más de 18% respecto al ciclo previo y un 30% por encima del promedio de los últimos cinco años. Este aumento se observa no solo en los núcleos tradicionales del cultivo, sino también en regiones que hasta hace poco no integraban de manera decisiva al girasol en sus esquemas productivos.

El auge del girasol no se limita al incremento de superficie. La industria semillera y los avances en materia genética han sido factores clave para mejorar el contenido de materia grasa y la competitividad comercial de la oleaginosa, lo que impacta directamente en la participación del cultivo en los mercados de aceite y harinas.

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