2025-12-18

Ambiente

Certifican bioproductos argentinos para impulsar la sostenibilidad

Proyectos de universidades e instituciones como INTA y CONICET recibieron la distinción nacional, marcando un hito en la producción sostenible y la economía circular del país

La Subsecretaría de Producción Agropecuaria y Forestal del Ministerio de Economía de la Nación otorgó nuevas certificaciones de "Bioproducto Argentino" a cinco innovadores desarrollos, en el marco de una iniciativa que busca destacar productos con un origen predominantemente biobasado. De este modo, se busca promover la sostenibilidad y la economía circular en diversas industrias del país

La Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) ha sido distinguida con dos certificaciones por desarrollos de Mercedes Peltzer. El primero es el de "Etiquetas inteligentes a base de gránulos de kéfir y residuos de yerba mate", que tienen la capacidad de monitorear el estado de productos alimenticios mediante un cambio de coloración para indicar variaciones en el pH del alimento. Su composición natural garantiza la biodegradabilidad, y el contenido de material biobasado no debe ser inferior al 92%. 

 

 

El segundo desarrollo de la UNQ consiste en "Películas de levadura residual cervecera", un biopolímero que busca ofrecer una alternativa ecológica al plástico convencional, y cuyas aplicaciones incluyen la protección de cultivos al limitar la evaporación de humedad del suelo. También son aptas para la producción hidropónica. 

En la misma línea de las etiquetas inteligentes, se reconoció al "Bioetiqueta sensor colorimétrico de pH", proyecto fruto del trabajo de Marina Verónica Gutiérrez, de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), y Graciela Corbino, del INTA San Pedro. La bioetiqueta se basa en antocianinas incrustadas en una matriz de polímero de almidón, lo que le permite virar de color ante cambios de pH en alimentos frescos. Entre sus ventajas, se destaca el aprovechamiento de descartes agroindustriales y un bajo costo de elaboración. Este producto garantiza un 100% de material biobasado.

 

 

Por otra parte, el sector de la construcción también se benefició de estos avances, por ejemplo con el certificado que recibió el "Panel para construcción de cartón, sustrato y micelio", desarrollado por Natalia Fernández en colaboración con el Centro Experimental de la Vivienda Económica (CCT CONICET NOA Sur y Asociación de Vivienda Económica). Este trabajo surgió de la investigación de alternativas a los plásticos convencionales, utilizando biopolímeros fúngicos obtenidos del cultivo de micelio de hongos. El resultado son placas resistentes, livianas y con excelente aislación térmica. Es

Finalmente, se distinguieron las "Placas con cáscara de maní", una investigación de Mariana Pilar Gatani, del Centro de Investigaciones y Transferencia de Villa María y el CCT CONICET NOA Sur. Este desarrollo busca reutilizar descartes agroindustriales y ofrecer un material con menor impacto ambiental.

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