Informe
¿Cuánto incide Argentina y su emisión de gases al efecto invernadero?
Un informe por integrantes de Argendata, de la fundación Fundar, da cuenta de un relevamiento a nivel mundial sobre las emisiones de gases que provocan el efecto invernadero (GEI). En este marco, aseguran que los relevamientos refieren a un crecimiento constante en la emisión desde 1990, a pesar de una reducción marcada con medidas de mitigación como la Ley de Bosques y la incorporación de fuentes renovables, sumado a lo que fue el "factor fundamental": "el bajo dinamismo de la economía". señala el informe de Ana Julia Aneise, Elisabeth Möhle, Daniel Schteingart, publicado por el sitio.
Por más que existan aquellos que descreen de las ciencias y cuestionan problemáticas como la del calentamiento global, los estudios sobre la emisión de gases son muy rigurosos, y sobre estos relevamientos es que trabajaron los especialistas "El aumento excesivo en su concentración intensifica la captura de calor y produce el incremento de las temperaturas globales. En los últimos dos siglos, y a partir de la Revolución Industrial, las emisiones de GEI a la atmósfera tuvieron un incremento exponencial por el creciente uso de combustibles fósiles, como carbón, petróleo y gas. Como consecuencia de este proceso, la temperatura global hoy es más de 1,5°C superior a la del período 1861-1890. Un efecto observable del calentamiento global es la mayor frecuencia de eventos climáticos extremos", detalla el extenso informe, que refiere a la situación Argentina en relación a otros países a nivel mundial y en un estudio interno el comparativo entre provincias.
Los investigadores de Argendata aseguran que con el 75% de las emisiones totales, la energía es la principal causa del cambio climático: "La producción, generación y consumo de energía explica el 75% de las emisiones globales. Esto es porque cerca del 77% de la generación de energía en el mundo se produce a partir de combustibles fósiles. Es por ello que la transición energética hacia fuentes de energía más limpias es el principal eje para mitigar el calentamiento global", indica.
Sostiene, en tanto que en 2023 nuestro país aportó el 0,8% de las emisiones globales de GEI. En este período, el 26% de las emisiones globales provinieron de China, seguida por Estados Unidos (11%) y luego India (7,8%). Entre los tres, aportaron más de la mitad de las emisiones globales de ese gas, mientras que Argentina se ubicó en el puesto 20 entre los países que más emiten. "A la hora de enfrentar el cambio climático, cada tonelada de emisiones cuenta. Por eso, el aporte de Argentina no es despreciable, es imprescindible que todos los países (especialmente aquellos que más emiten) tomen acciones rápidas y contundentes", reflexionan desde Fundar.
Cuando el comparativo entre países se hace a partir de las emisiones per cápita, Argentina genera más que el promedio mundial. Este indicador resulta útil en tanto “ajusta” las emisiones de cada nación en función de su población. "En 2023, Argentina se encontraba 41 en el ranking de emisores de GEI per cápita por país, una posición nada despreciable a nivel global. En efecto, sus emisiones per cápita fueron 39% mayor a la media mundial", dice el informe, en tanto que se destaca que las emisiones son mayores a las de países latinoamericanos como Colombia, Chile y México, e incluso a naciones desarrolladas como Francia y Alemania.
"En 2023, Argentina se encontraba 41 en el ranking de emisores de GEI per cápita por país, una posición nada despreciable a nivel global. En efecto, sus emisiones per cápita fueron 39% mayor a la media mundial", dice el informe.
Dice el informe en uno de sus fragmentos: "Las diferencias en las emisiones per cápita de los países obedecen a tres factores: el nivel de desarrollo y la composición de las matrices energéticas y productivas. En general, a mayor ingreso per cápita, mayores emisiones, dado que el consumo de energía suele ser mayor. No es casualidad que los tres países con menores emisiones del mundo (Burundi, Rwanda y Yemen) sean muy pobres. La matriz energética de los países también es un factor muy relevante de las emisiones: cuando está centrada en los combustibles fósiles, las emisiones suelen ser mayores, y a la inversa cuando el peso de las energías limpias es alto. Por último, la matriz productiva también importa. Las economías que basan su producción en la explotación petrolera o en la agropecuaria suelen tener más emisiones per cápita que las centradas en servicios".
El lugar del campo
Del total de las emisiones que se contabilizan a nivel munduial, el sector de agricultura, ganadería, silvicultura y otros usos de la tierra (AGSyOUT) generan un 11,7% de las GEI. "Aquí se incluye principalmente la producción de alimentos, mediante la agricultura y la ganadería, y la deforestación", dice el informe, y detalla como subsectores a: emisiones y absorciones de GEI en tierras forestales, tierras de cultivo, pastizales, humedales y asentamientos; las emisiones de metano generadas por el proceso digestivo de los rumiantes, y las emisiones de metano y óxido nitroso producto de la descomposición del estiércol en condiciones de poco oxígeno; aquellas emisiones de óxido nitroso y metano provenientes de la quema de biomasa de tierras forestales, tierras de cultivo y pastizales; y el metano por la descomposición anaeróbica de material orgánico que se genera en los cultivos de arroz, que permanecen inundados por un largo período.
El trabajo de Fundar da cuenta que la correlación entre el PIB per cápita y GEI per cápita de las provincias refleja la relación entre el nivel de ingreso y el consumo energético. Dice la investigación: "Las provincias con mayores niveles de PIB por habitante suelen exhibir un mayor desarrollo de actividades productivas, lo que implica un mayor consumo de energía per cápita. Dado que esta demanda se abastece principalmente con combustibles fósiles, y no siempre es compensada por mejoras en la eficiencia energética, la mayor demanda energética en las provincias más ricas tiende a generar mayores emisiones de GEI".
No obstamte, esta relación se afecta por la composición de la estructura productiva, es decir, en provincias donde el sector agropecuario tiene un peso significativo, las emisiones elevadas no están necesariamente asociadas a un alto consumo energético sino que reflejan la importancia de los GEI del sector. "Provincias como La Pampa, con una participación del 74,1% del sector agropecuario en su inventario de GEI, muestra niveles de emisión elevados para su ingreso per cápita. A su vez, en jurisdicciones con economías orientadas a los servicios (que suelen ser actividades menos intensivas en energía), el nivel de emisiones es menor al esperable dado su nivel de ingresos. Tal es el caso de CABA", dicen desde Argendata.
Las jurisdicciones en donde el sector energía tiene mayor peso dan cuenta de una estructura productiva más diversificada, como es el caso de la Provincia de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba. Por el contrario, aquellas provincias con menor diversificación, en donde la actividad agropecuaria protagonista, muestran una mayor proporción de las emisiones provenientes del AGSyOUT, como Chaco o Santiago del Estero.
Finalmente, el estudio sostiene que otro eje a tener en cuenta es el lugar donde se producen y no donde se consumen las emisiones. "Las relativamente bajas emisiones de CABA también se explican porque la contabilización de las emisiones de GEI se realiza según un enfoque territorial en lugar de uno basado en el consumo. Esto supone que las emisiones no reflejan el consumo energético final de la población, sino el asociado a las actividades productivas que se desempeñan en dicho territorio", concluye.