¿Solución o retroceso?
Recortar el corte: Vaca Viva pide pensar el desarrollo bioeconómico
“Entendemos que el contexto de costos se volvió muy exigente para la industria del biodiésel, pero este tipo de medidas unilaterales y de carácter transitorio generan más incertidumbre que solución”, advirtió Germán Di Bella, presidente de Vaca Viva. Para Di Bella, la industria necesita “un marco estable, no vaivenes; una política bioeconómica que dé certidumbre al productor, al elaborador y al inversor”.
Di Bella reconoció que “hay muchas cosas para mejorar: costos de insumos, logística, cadena de valor, mercados internacionales” y que en el segmento del biodiésel “las PYMEs muchas veces salen perdiendo al trabajar con precios regulados por debajo de los costos reales” (aspecto también señalado por consultores y cámaras del sector).
Sin embargo, subrayó que “el esfuerzo no puede evacuarse con un recorte del corte obligatorio, porque eso reduce demanda de biomasa nacional, impacta a economías regionales y debilita la producción”. Desde la óptica de Vaca Viva, el biodiésel es una palanca de la bioeconomía federal: “Cuando disminuye el corte, reduce el volumen, y por tanto la demanda de oleaginosas locales, de aceite de soja, de residuos, lo que afecta directamente a comunidades productivas de Córdoba, pero también de Santa Fe, Entre Ríos y el interior del país”.
Economías regionales y PYMEs en riesgo
Para la entidad que agrupa productores, académicos y emprendedores, el foco debe ponerse en las PYMEs y en las economías regionales, “que aportan al entramado del interior, generan empleo, arraigo, valor agregado”. Di Bella enfatizó: “No estamos hablando solo de grandes plantas industriales exportadoras, sino de miles de pequeños actores que participan de la cadena de biodiésel: molinos, acopiadoras, flotas de transporte, cooperativas. Si nuestro mensaje es federalismo, debemos cuidar que las medidas no privilegien siempre a los grandes y dejen afuera al interior productivo”.
Recordó que uno de los ejes de Vaca Viva es el valor agregado en origen, es decir que la biomasa se transforme localmente en productos de mayor valor, generando desarrollo regional. “Si bien reconocemos que el Gobierno busca moderar la inflación vía el surtidor, creemos que esta medida debería haberse conversado con todos los actores antes, evaluado su alcance, y explicada en función de una política de mediano-largo plazo, no como un parche”.
- Un cronograma de incremento progresivo del corte obligatorio de biodiésel, que contemple crecimiento de la industria nacional y el abastecimiento de biomasa local.
- Transparencia y articulación: que los costos de insumos (aceite de soja, metanol) se ajusten con una lógica de competitividad y no generen pérdidas estructurales.
- Políticas de apoyo a PYMEs y economías regionales: créditos específicos, asistencia técnica, capacitación para producción de biomasa, logística y conectividad.
- Un enfoque federal que incluya a Córdoba dentro de los grandes polos bioeconómicos nacionales, junto a Santa Fe, Buenos Aires, NOA y NEA.
- Comunicación clara con los actores del sector: que las medidas no sean sorpresivas sino parte de un plan consensuado, de largo plazo.