2025-10-15

Somos Vaca Viva

“Debemos pensar un país plenamente abierto al mundo”

Germán Di Bella, presidente de Vaca Viva, se refiere al paradigma propuesto desde la bioeconomía, que contempla un trabajo en red entre todos los actores del agro y sus allegados, sumado a valores como el federalismo, el arraigo, el valor agregado y la sustentabilidad

Vaca Viva surgió como una nueva forma de pensarnos como Nación, sabiendo que hoy la independencia no implica aislamiento, sino que el tejido de redes en comunidad, para la creación de un nuevo modelo productivo para la Argentina. Un modelo donde el camino está dado por el arraigo, la innovación y la sostenibilidad, donde el valor está en las manos que siembran futuro, en cada idea que florece, donde la independencia se convierte en soberanía productiva.

En este sentido se manifiesta Germán Di Bella, presidente de Vaca Viva, quien destaca cuáles son los valores que impulsan el proyecto y sostiene: “El objetivo es pensar en el desarrollo de Argentina y proponer una alternativa al modelo de Vaca Muerta. No estamos en contraposición, sino que pensamos que hay otra economía. Hay una vinculada a Vaca Muerta, la minería, el litio, y la otra está representada por la bioeconomía, y también esta Vaca Viva. Es una Argentina que vivimos todos los días, es el vino, es el azúcar, el tabaco, las energías renovables a partir de residuos vegetales, los biocombustibles. Eso es lo que consideramos que tiene un enorme potencial de crecimiento”.

 

 

“Nos guían valores como el federalismo, porque se trata de las economías más federales que podemos tener, las que se generan en el interior del país. A la vez, son prácticas que generan arraigo, que es otro de nuestros valores fundamentales, al generar que la gente se quede en el país. Que los jóvenes se queden en tu ciudad, además de lo etario implica que en la comunidad haya innovaciones, que los chicos busquen nuevos caminos y generen oportunidades para otros”, continúa su análisis Di Bella y agrega: “Finalmente, el agregado de valor es clave, porque no sólo creemos en la producción de materias primas, agregarles valor es lo que genera riquezas para la región en la que se trabaja y para todo el país”.  

- ¿Cómo se incorpora a los jóvenes para que sean parte activa de esta iniciativa?

- Se los incorpora a la bioeconomía mostrándoles el futuro. Hoy los jóvenes están preocupados por el cambio climático, el uso del agua, el de los agroquímicos, y lo que hay que mostrarles es que mucha tecnología está llegando al campo para transformar eso.  Por ejemplo, Argentina hoy tiene a nivel mundial la menor huella de carbono en sus maíces, y todavía hay líneas para crecer en rendimiento, en exportación y transformaciones. Del mismo modo, necesitamos que los jóvenes sepan que ellos son parte de esta solución. Argentina tiene por delante un gran desafío, y tiene que ver con que la población activa sea joven, que pueda ser productiva por muchos años, con mucho potencial para ser rico.

 

"Hoy los jóvenes están preocupados por el cambio climático, el uso del agua, el de los agroquímicos, y lo que hay que mostrarles es que mucha tecnología está llegando al campo para transformar eso", sostuvo Di Bella.

 

- Cuando se habla del lugar de la juventud se piensa en una población que tiene en cuenta el del ambiente, ¿qué valor tiene el concepto de sustentabilidad en este marco?

- Lo que sucede es que hoy no hay desarrollo económico posible sin sustentabilidad, lo que es el eje de lo que haremos en los próximos años. No sólo en lo ambiental, sino también en lo social, porque ese ambiente contiene a la sociedad y al desarrollo económico adecuado. Argentina en la población agraria tiene el menor promedio de edad entre los productores, que es de 40 a 45 años, contra 65 de los de Estados Unidos. Esos jóvenes existen la sustentabilidad. Cuando se empezó con la siembra directa se dijo que nuestros campos están heredados, es decir, estamos usando los campos de nuestros hijos, tenemos que pensar qué les vamos a dejar y cómo lo haremos.

 

Trabajo en red

 

Desde los espacios que le toca integrar Di Bella se pronuncia a favor del trabajo en red, articulando las potencialidades de cada sector. En este sentido viene trabajando Vaca Viva, con el avance de convenios con diversas entidades que coinciden en la visión a futuro. “Tenemos que trabajar en red, no hay otra forma de hacerlo. Primero para entender lo que está pasando en cada localidad y poder potenciarla”, asegura Di Bella, quien explica: “Cuando hablamos de Vaca Viva también hablamos de las legumbres, el algodón, hoy Argentina tiene una enorme potencialidad de muchas producciones regionales. Estamos viendo cuáles son  las economías regionales, los excedentes biomásicos de esos lugares, para luego desarrollar políticas de desarrollo para esos lugares. Allí respondemos a la federalidad, nos ocupamos de dar condiciones para que las economías con excedentes biomásicos se den en los lugares de origen. No tiene sentido, por ejemplo, trasladar la uva desde Mendoza a un puerto y de ahí a China para hacer el vino, lo que haría que toda la captura de valor quede en otro continente. Hagamos el vino, porque allí hay más desarrollo y más gente vinculada a la cadena. A su vez, esa uva tiene el orujo que le sobra, que puede ser energético o biofertilizante, que genera otra cadena paralela”.

 

 

De este modo, asegura que cuando se habla de economía circular o bioeconomía, basada en productos renovables y orgánicos, también se habla de la biomedicina. “El productor agropecuario también es el máximo fijador de dióxido de carbono, también tenemos la posibilidad de su utilización para la bioindustria, tanto para la gaseosa o para mezclarlo con el cemento y hacerlo más resistente. Es tal el avance y la diversidad de que todos van a poder hacer su aporte y por lo tanto es clave esa red de la que hablamos”, detalla.

- Se vuelve así al concepto de valor agregado y la vinculación a otros sectores que no están ligados necesariamente al agro, lo que da la idea de un productor inquieto por trabajar en otros rubros, ¿cómo se lo incentiva a eso?

- Se debe cambiar la conversación, tenemos que hacer mesas en las que se dialogue de otro modo. Después de la pandemia y habernos alejado de los lugares en los que co-creábamos, ahora pensamos en volver a encontrarnos y recuperar originalidad. Porque esto surge del intercambio, del vínculo con el otro para recuperar la innovación. Los jóvenes deben ser parte de estas discusiones y debemos generar una economía que acompañe. Si se habla de AgTech necesitamos que haya fondos de inversión y capitales de riesgo, que haya universidades cercanas, preguntando qué necesitan los inversores.

 

“El productor agropecuario también es el máximo fijador de dióxido de carbono, también tenemos la posibilidad de su utilización para la bioindustria, tanto para la gaseosa o para mezclarlo con el cemento y hacerlo más resistente", señaló el presidente de Vaca Viva. 

 

- ¿Qué lugar tienen en Vaca Viva los espacios de formación e investigación?

- Son los pilares fundamentales de los que nos vamos a nutrir para poder acercarlo a los productores y ellos lo desarrollen. Cuando se discuten las retenciones al campo no estamos hablando de la plata que llega al bolsillo del productor, sino que la que deja de estar en la región donde se encuentra el productor, lo que evita que ese lugar se desarrolle, que tenga una buena universidad, que haya investigadores y emprendedores, porque es allí es donde va a vivir. Quiero productores que vivan en los lugares donde producen, porque el que vive en la capital no estará preocupado por lo que ocurra en el interior, sólo se preocupará por su campo. Por eso, cuando uno empieza a interactuar con la investigación y tecnología, y se la acerca al productor para que la valide y no se cometan errores, o si se lo hace, se resuelva rápidamente.

 

 

- Se vuelve a pensar en valores como el arraigo, pero también en el crecimiento de regiones y cómo se proyectan al mundo, ¿cuál es el desafío de apertura de Argentina a un mundo muy competitivo?

Esta apertura es lo mejor que nos puede pasar. No podemos pensar solamente que podemos ser buenos vendiendo en el mercado interno, Argentina debe pensarse como un país plenamente abierto al mundo. Todo lo que uno piense debe ir encadenado a la exportación, porque ahí están los grandes consumos, y uno será competitivo. Pero el mejor modelo no es con subsidios, o impuestos que no se pagan, sino que uno debe ser eficiente y trabajar hacia adentro para mejorar. Argentina está en un lugar geopolítico ideal, lejos de todas las guerras del mundo,  desde lo geográfico tenemos todos los climas, como para producir de todo, creo que se dan las condiciones para que este país sea abierto. Debemos cuidar la industria y mejorar constantemente, porque es un mercado que además de competitivo es veloz. Tenemos muchos talentos, adonde vayas del mundo hay un argentino que se destaca en su área, y no decimos de repatriarlos, sino que se queden en esos espacios y nos tiendan puentes, porque Argentina es un lugar destinado a la llegada de grandes inversores.

Te puede interesar